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De una fuente sin medir
a algo que puedes comprobar.

Seis pasos. Ninguno es una intención: cada uno está puesto en el sistema, y por eso podemos contártelos sin adornos.

  1. Medimos la fuente antes de construir nada

    Antes de escribir una línea de código sobre una fuente, la catamos: qué cubre, cada cuánto cambia, qué identificadores trae y con qué derecho se puede usar. Si no llega, se descarta ahí y no cuesta más. La parte que no se puede medir se escribe como hueco, no se supone.

  2. Descargamos en horario, y contamos las dos cifras

    Cada descarga anota cuántos registros se vieron en origen y cuántos se escribieron. Cuando esas dos cifras se separan, hay algo que mirar. Y si una carga trae mucho menos de lo normal, se para sola antes de borrar nada por accidente.

  3. Cada dato entra con su evidencia

    Un hecho no se puede guardar sin el documento del que salió. No es una norma que seguimos: es que la base no lo acepta. Guardamos cuándo ocurrió, cuándo se publicó y cuándo lo vimos, por separado, porque mezclarlas es cómo se envejece un dato sin darse cuenta.

  4. Las reglas están escritas y versionadas

    Lo que convierte un hecho en una señal es una regla con su versión, y cada señal recuerda de qué regla salió. Cuando cambiamos una regla, lo anterior sigue explicándose con la que estaba entonces. La puntuación viene desglosada: se ve de dónde sale cada punto.

  5. El informe se compone, no se redacta

    Se monta con una plantilla fija a partir de los datos guardados. Ninguna frase la escribe un modelo de lenguaje. Antes de salir se comprueba que no hay afirmaciones sin evidencia, que no hay empresas dudosas y que no se imprime nada que no tengamos derecho a redistribuir. Si algo de eso falla, el informe no sale.

  6. Tú lo recibes con su huella, y nos dices si sirvió

    Entras a tu área y lo lees ahí. El correo lleva un aviso con un enlace, nunca el informe dentro. Queda guardado tal como se entregó, con una huella que permite comprobarlo después. Y te preguntamos si te sirvió: esa respuesta es lo que cambia lo siguiente que te mandamos.

Dos cosas que preguntan siempre

¿De dónde salen los datos?

De fuentes que medimos y declaramos, con su fecha de consulta. Cada informe lleva dentro de qué fuente viene cada línea. Si una fuente no nos deja redistribuir un campo, ese campo nos sirve para filtrar pero no se imprime.

¿Y si algo está mal?

Dínoslo y lo corregimos. Queda registrado qué decía antes, quién lo corrigió y cuándo. Si prefieres que dejemos de tratar datos de tu empresa, escríbenos y lo hacemos.

Si quieres saber si lo que buscas se puede medir, escríbenos a dev@grosglobal.com. Y si ya trabajas con nosotros, entra a tu área.